Hay visitas que reafirman el propósito de aquello que cultivamos con tanta paciencia. En Native Rose, donde cada amanecer despierta la primera plantación comercial de Rosa damascena del hemisferio sur, recientemente tuvimos el honor de recibir a una comitiva de excelencia, encabezada por Andrea Frances. Su llegada a nuestro ecosistema orgánico no es solo un encuentro, sino la continuación de un diálogo profundo sobre la pureza botánica, sumándose a las invaluables visitas que previamente nos hicieron su padre, Javier Francés Mathius, y su hermana, Rocío Francés.
Proveniente de El Salvador, Andrea es una verdadera autoridad global en el desarrollo de ingredientes aromáticos. Como Managing Director de Nobs Naturals y formada en la prestigiosa escuela ISIPCA en Francia, su profundo conocimiento de las materias primas permitió actualizar conversaciones fascinantes sobre el meticuloso arte de capturar la esencia más pura de la naturaleza. Esta jornada contó, además, con la valiosa colaboración de Alejandro Soto Rodríguez, voluntario de Relaciones Internacionales de la Fundación Chilena del Perfume Andes Aromas, fortaleciendo los lazos entre la producción técnica y la cultura del perfume en nuestro país.
Caminar por nuestros campos junto a Andrea y las invitadas especiales Claudia Escobar y Dominique Paul, integrantes también de la Fundación Chilena del Perfume, fue una experiencia de reconocimiento mutuo. Compartimos la visión de que la verdadera vitalidad no se fabrica, sino que se extrae respetando los ritmos latentes de la tierra, lejos de los fertilizantes químicos y en total armonía con el entorno.
Pero la belleza de la vida reside en sus pasiones entrelazadas. La sensibilidad botánica de Andrea encuentra un eco perfecto en su amor por el mundo ecuestre. Durante su estadía en Chile, invitada como jueza en un importante centro ecuestre de Santiago, también hubo espacio para conectar con la nobleza de nuestra propia tierra. Nuestra potranca de cuatro años, la consentida de la familia, protagonizó uno de los momentos más emotivos de la jornada en un intercambio de afecto con Andrea, demostrando que tanto la equitación como la perfumería requieren de una disciplina serena y un respeto absoluto por el ser vivo.
Fue un día vibrante de herencia y nuevas perspectivas, donde los anfitriones de Native Rose —Lua, Gonzalo y Sabina— disfrutaron profundamente compartiendo la sabiduría de nuestra tierra. Un espacio donde la ciencia, la tradición familiar y la fuerza de la naturaleza convergen para revelar la mejor versión de lo orgánico.

De izquierda a derecha: Andrea Frances, Claudia Escobar, Dominique Paul, Lua Boye, Gonzalo Pérez y Sabina Orellana, celebrando la colaboración y la pasión botánica en Valdivia de Paine.